“Oquendo creó un universo entero, una cosmovisión individual de sólidas raíces culturales”

Una cosmovisión individual de sólidas raíces culturales

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Con motivo del centenario del nacimiento de Oquendo de Amat, la Universidad Nacional Mayor de San Marcos realizó el Congreso Internacional “Oquendo de Amat y Abril y la Vanguardia Hispanoamericana”. A propósito agenciaperu.com, conversó con el poeta peruano Paolo de Lima.    

Entrevista: Roxana Chirinos / agenciaperu.com

¿Por qué el ingreso de Oquendo de Amat a la literatura peruana es tardío?
La literatura peruana (entendida como literatura “nacional” en castellano culto) es un concepto que comprende a una institucionalidad, a un aparato de poder teórico y discursivo y de legitimación estético-ideológica que valora positivamente y resalta la producción cultural, en este caso poética, de un determinado autor o libro. En el caso de Oquendo de Amat y sus 5 metros de poemas (el resto de la producción total de Oquendo se restringe a sólo unos cuantos poemas más publicados en revistas como Amauta de José Carlos Mariátegui) es cierto que su “ingreso es tardío” a la literatura nacional ya que se da de manera plena y sin miopía a partir de la mención realizada por Mario Vargas Llosa en su discurso de agradecimiento por la obtención de la primera versión del entonces muy prestigioso a nivel hispano latinoamericano Premio Rómulo Gallegos.

Esto, sumado a la conjunción del proclamado, difundidísimo y muy verdadero en términos de Lo Real lacaniano boom de la novela latinoamericana (el Grupo de los Cuatro básicamente, es decir, MVLl, Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes y Julio Cortázar) piloteado específicamente desde Barcelona, entre otras ciudades, hizo que el discurso de Vargas Llosa tuviera una resonancia y nivel de aceptación impresionante. Estamos hablando de un momento (año 1967, casi en el mes paralelo a la aparición magnífica, impredecible e imparable de Cien años de soledad en Buenos Aires) en el que la Revolución Cubana gozaba del aprecio, entusiasmo, adhesión plena y total de casi la mayoría de intelectuales, periodistas e incluso políticos de, precisamente, nuestra América. En su discurso VLL realizaba una metáfora del significado de la literatura y del escritor latinoamericano (“la literatura es fuego”) tomando como ejemplo nada menos que a nuestro poeta vanguardista y político comunista Carlos Oquendo de Amat.

Por todo ello, no es una casualidad que el tardío y pleno ingreso de Oquendo a la literatura peruana se dé a través del discurso de agradecimiento de un escritor peruano (de origen arequipeño, departamento en el que Oquendo fue secretario general del Partido Comunista) muy vinculado en esa coyuntura precisa a la revolución de corte socialista que estaba dando sus primeros pasos en Cuba. Los dos hechos resultan coincidentes y vinculantes: la extraordinaria calidad literaria (el poemario 5 metros de poemas y la novela La casa verde ) y el vínculo político-ideológico de corte revolucionario radical de izquierda (el naciente PC peruano de los años veinte y la naciente Revolución cubana de los años sesenta). Décadas, por lo demás (la del veinte y la del sesenta), asociadas a proyectos culturales de vanguardia (la poesía –pero también la novela- en la primera de ellas, la novela –pero también la poesía- en la segunda).
Por último, un detalle que habría que considerar también es el que tiene que ver con un primer intento comprehensivo de incorporación de Oquendo al canon literario por parte de Jorge Eduardo Eielson, Sebastián Salazar Bondy y Javier Sologuren, quienes en 1946 publicaron un volumen que incluía estudios críticos sobre lo que dieron en llamar como La poesía contemporánea del Perú , en el cual Oquendo es el último de los poetas analizados (once años después, en 1957, Salazar Bondy y Alejandro Romualdo incluyeron también a Oquendo en su Antología general de la poesía peruana ). Salazar Bondy es quien se ocupa del poeta puneño en La poesía contemporánea y en la “Nota de autor” escrita a modo de pie de página de la selección de los poemas de Oquendo, el autor de Lima, la horrible sostenía lo siguiente: “En estas transcripciones hemos prescindido de la disposición caprichosa de los versos pues no es precisamente en ella donde reside el encanto de los poemas de Oquendo” (153). Ese querer pasar por alto la “disposición caprichosa” de los poemas de 5 metros nos está diciendo claramente, y por decir lo menos, de la incipiente comprensión crítica que aún entonces se tenía de la poesía de Oquendo. Si bien el capricho no es un pecado capital, sí resulta absolutamente nocivo para efectuar adecuadamente la edición (o transcripción) de un texto literario y más aún para la construcción y afinamiento de la mirada crítica sobre todo en lo concerniente a textos de vanguardia. Otros intentos tempranos son los de Luis Alberto Sánchez tanto en Mundial en junio de 1931 como en su Índice de la poesía peruana contemporánea , publicado en Santiago de Chile en 1938, los cuales son también muy insuficientes.

¿Cuáles cree que fueron los motivos de dejar su tierra natal, vivir en Lima y después España, donde muere joven y tuberculoso?
Los motivos de entonces, de siempre y de ahora: conocer, viajar, ser absoluta y radicalmente moderno. El hecho de morir joven es circunstancial, como lo es también el hecho de morir tuberculoso, aunque es necesario señalar que esta enfermedad la desarrolló en los calabozos del penal del Frontón en el cual estuvo encerrado en calidad de preso político. Después de salir de esta prisión, Oquendo “quedó mortalmente herido de tuberculosis” (Ayala 174).

¿Cómo fue su vida en Lima, su amistad con Xavier Abril y el acercamiento a la revista Amauta ?
Su educación primaria la inició en 1911 “en una pequeña escuela particular en Barrios Altos”, pero ese año y el resto de su primaria los continuó en Tayabamba, aunque con constantes idas y venidas a Lima. Sus estudios secundarios los realizó “en el colegio de Nuestra Señora de Guadalupe en Lima, entre 1917 y 1921” y posteriormente ingresó a la Facultad de Letras de la Universidad de San Marco s (Ayala 87, 89 y 110). En Lima hizo vida de artista, intelectual y político. De Xavier Abril escribió “buscándome yo mismo no sé hasta qué punto soy, y dónde comienza en mí xavier abril” (revista Rascacielos número 3 publicada en Lima en noviembre de 1926). Por su parte, en un testimonio Abril escribió que Oquendo era su “hermano de la juventud con quien más me había identificado a través de lecturas de Eguren, Vallejo, Baudelaire, Mallarmé y Rimbaud” (Ayala 322). En la clausura del Congreso Internacional “Oquendo de Amat, Abril y la vanguardia hispanoamericana”, Marco Martos dio lectura de un poema de Xavier Abril dedicado en su integridad a Oquendo. Se trata de un texto inédito que Carlos Meneses hiciera llegar a Martos en calidad de primicia. En cuanto a la revista, Oquendo “estuvo presente durante la elaboración e impresión del número uno de Amauta ” (Ayala 140). La identificación de Oquendo con Mariátegui y su proyecto era total, fundamentalmente, como ha señalado Luis Felipe Alarco, porque apreciaba en él “su limpieza moral, inteligencia, su rigor mental y fe en sus ideas”; y es que, como expresara Alberto Tauro del Pino: “El poeta entendió que Mariátegui había traído al Perú un nuevo mensaje, que estaba imbuido de nuevos instrumentos de análisis, que además de ideólogo podía nuclear y teorizar para cambiar el Perú” (Ayala 149).

¿Dejó Oquendo la poesía para incursionar en política?
Eso siempre resulta difícil de determinar. Por lo demás, ¿dejar de escribir poemas significa dejar la poesía? En cualquier caso, y en opinión de José Luis Ayala, su biógrafo más autorizado (conjuntamente con Carlos Meneses), “Carlos Oquendo de Amat, a los 23 años de edad, y después de ver la edición de su libro 5 metros de poemas , decidió dejar de escribir poesía en forma sistemática y años después convertirse en un agitador, militante y pensador socialista” (168).

Desde su punto de vista literario, ¿qué es lo que le conmueve de la poesía de Oquendo?
Acabo de terminar la lectura de un ensayo de Cynthia Vich publicado en Dedo crítico , cuyo reciente número está dedicado a Oquendo de Amat por sus cien años de nacimiento. Este número fue presentado en el marco del reciente y ya mencionado Congreso Internacional dedicado a Oquendo y Abril. Este ensayo de Vich me parece una de las lecturas más ricas, estimulantes e interesantes de nuestro autor (junto con otro de Juan Zevallos Aguilar que mencionaré más adelante), desde el ensayo que Raúl Bueno le dedicara como capítulo final de su libro Poesía hispanoamericana de vanguardia , publicado hace veinte años, es decir en 1985. En la conclusión de su texto, Vich sostiene lo siguiente: “El consumo y la producción de un mercado de imágenes le da sentido al vagabundear del migrante andino en la ciudad, organiza su nostalgia y libera sus limitaciones culturales y territoriales. De esta manera, el sujeto es un flanneur que circula frente a escaparates que él mismo ha construido para reemplazar lo que le falta y para definirse a sí mismo de otra manera. La transformación de sus vacíos –o de sus ansias- en realidades concretas en el espacio imaginario de la creación poética satisface su necesidad de ser sujeto, le da agencia, le da poder. Esta transformación del romántico en sujeto consumista y productor de bienes de consumo le permite ante todo elegir su identidad, construirla en base a su pertenencia a una nueva comunidad con la que comparte intereses, sueños y sublimaciones. Como está ocurriendo cada vez más en nuestros días, lo que se construye es una comunidad virtual de sujetos y objetos donde lo que se comparte es la posibilidad de soñar, de superar al menos en la imaginación las limitaciones de la vida cotidiana. Es en este estado de ‘globalización imaginaria' donde un sujeto híbrido como el de Carlos Oquendo de Amat se nos hace contemporáneo, confirmando su fabuloso poder de sugerencia” (31-2). Creo que con esta cita del texto de Cynthia Vich estoy respondiendo a la pregunta.

Por lo demás, para apreciar las múltiples formas y maneras con que la poesía de Oquendo nos interpela, emociona, conmueve, gusta, etcétera, sólo basta atender a las múltiples significaciones que permite el título de su poemario. En su texto citado, Raúl Bueno escribe lo siguiente: “Por comparación con los títulos de poesía convencionales, el que nos ocupa se muestra como una digresión, como una infracción a la norma poética de las titulaciones afirmadas por la tradición. Este hace referencia a algo más o menos comercial. En apariencia, se ofrece cinco metros de poemas como si se tratara de cinco metros de tela o de cualquier otro producto continuo y extenso; tal como si el armado de los versos y el montaje de los poemas obedecieran a un programa industrial” (116). Está también lo que Ricardo González Vigil llama el “espectro de sugerencias” que el título del poemario sugiere. Dos de esas sugerencias, la “exageración burlesca de la mentalidad capitalista que todo lo contabiliza y comercializa, hasta tornar posible que se expendan poemas por metros [y] un orden de valores deshumanizado en el que predomina lo externo y se elimina lo subjetivo” (336), tienen que ver con una serie de imágenes poéticas de corte económico que recorren el libro. Así, una “aldeanita” ofrece al sujeto poético “dos reales [de] ojos nuevos”, se nos dice que una calle “está mendiga de pasos”, que “la luna está de compras” o que se “compró para la luna 5 metros de poemas”. Hay ciclistas que “venden imágenes económicas”, el tiempo es dinero (“TIME IS MONEY”), las mañanas se alquilan, se cambia “un tapiz antiguo” o se “firma un cheque de cielo”. También “[e]l Horizonte […] / se exhibe / en el hotel Cry”, un doctor de apellido Leclerk “obsequia pastillas de mar”, se imprime “una sonrisa en papel japón”, “los expendedores disminuyen el precio de sus mercancías”, se siembra un beso, “la lluvia es un íntimo aparato para medir el cambio” o se distribuyen “signos astronómicos [en las] tarjetas de visita”.

¿Cómo fue publicado 5 metros de poemas ?
Oquendo “buscó a José Carlos Mariátegui para pedirle que lo apoye en su edición” y éste “habló a su hermano Julio César para que procediera a publicar el libro […] Debido a la situación económica ideó ‘Bonos de Suscripción', sistema del cual es precursor, para publicar su libro después de haber pactado el precio con Julio César Mariátegui La Chira, gerente de la Editorial Minerva ” (Ayala 155).

El quiso ser original con la edición y lo logró, ¿no?
Lo logra salvo por unos cuantos centímetros, por decirlo en los propios términos concretos y de alusión a la mercantilización que comprende la lectura del título del poemario. Como expresa Juan Zevallos Aguilar en el ensayo que leyó en el Congreso Internacional dedicado a Oquendo y Abril: “Oquendo de Amat concibe Cinco metros de poemas como un libro objeto en el que sí se puede llevar a cabo la modernidad que tanto desea. A causa de la situación del Perú, país periférico en pleno proceso de modernización, su simulacro de modernidad es un proyecto fallido a medias. Su deseo es frustrado por la intervención de sus editores que no entienden su propuesta y no concretan sus indicaciones. El libro no mide exactamente los cinco metros que deseaba el autor. Tampoco Oquendo de Amat logró alcanzar el prestigio social que una institución literaria moderna debería otorgar a un escritor innovador. Se conoce la precaria vida que tuvo como un joven adulto en Lima y la muerte solitaria que terminó con una vida sufrida en España. Aunque se puede considerar un proyecto fracasado Cinco metros de poemas contiene un proyecto de modernidad alternativa. Es alternativa en cuanto critica la modernidad capitalista [...] y propone una nueva realidad más humana y llevadera”.

¿Considera a Oquendo un poeta de la vanguardia? ¿Por qué?
Como ya lo ha venido diciendo y dejado claramente establecido la crítica, por los elementos cubistas, surrealistas, futuristas e incluso creacionistas que comprende la estructura de sus poemas. Su visión suele ser, eso sí, demasiado personal e intransferible como para agotar los postulados de Oquendo dentro de algunas de estas facciones de agrupaciones vanguardistas y sus propuestas estético-ideológicas.

En su poesía, ¿existe espacio para la metafísica del dolor?
Hablar de metafísica del dolor me suena demasiado abstracto. Podría responder que sí o que no y no sabría a ciencia cierta si estuviera diciendo la verdad. ¿Qué significa hablar de una metafísica del dolor, en cualquier caso? Lo que sí, se suele asociar la poesía de Oquendo con una idea de alegría u optimismo, en contraposición a difundidas lecturas conservadoras que quieren ver por ejemplo en César Vallejo a un poeta del dolor, del sufrimiento y del abatimiento.

¿Encuentra un gran manejo de imágenes sensoriales en su discurso poético?
Sí. Como muestra, nada mejor que ir a los textos mismos; por ejemplo, al “Poema del mar y de ella”: “Tu bondad pintó el canto de los pájaros // y el mar venía lleno en tus palabras / de puro blanca se abrirá aquella estrella / y ya no volarán nunca las dos golondrinas de tus cejas / el viento mueve las velas como flores / yo sé que tú estás esperándome detrás de la lluvia / y eres más que tu delantal y tu libro de letras / eres una sorpresa perenne // DENTRO DE LA ROSA DEL DÍA ”.

¿Su poesía es feliz y armoniosa?
Dar como conclusión de la lectura de la poesía de Oquendo estas dos calificaciones (feliz y armoniosa) puede resultar excesivo o distorsionador. Evidentemente, existen imágenes o momentos en la poesía de Oquendo que se adecuan muy bien a estas denominaciones (versos como “ataré mi corazón / como una cinta a tus trenzas”, “ah y tus sonrisas maravillosas sombrillas para el calor”, “yo sé que tú estás esperándome detrás de la lluvia” o “el paisaje salía de tu voz / y las nubes dormían en la yema de tus dedos”), pero, como en la vida, las síntesis resultantes de las contradicciones suelen ser de cal y de arena. Lo mismo pasa con la poesía y el arte en general.

¿Hizo innovaciones?
Creó un universo entero, una cosmovisión individual de sólidas raíces culturales, latinoamericanas, peruanas y andinas. Eso se traduce en sus innovaciones formales. En opinión de Carlos Meneses, “Oquendo halló en la libertad tipográfica que le ofrecía el dadaísmo primero, y los ismos siguientes, hasta llegar al surrealismo que es su principal fuente, un punto de apoyo a su desesperada necesidad de sentirse libérrimo. Encontró en la rotunda sinceridad de la palabra, en el automatismo o en la posibilidad de no limitación con respecto a las reglas poéticas el camino apto para sus afanes de hombre independiente, de espíritu indiferente a toda catalogación” (119-20).

Como poeta joven, ¿podría decirnos cómo la gente de su generación interpreta a Oquendo?
El último número de la revista de literatura Dedo crítico incluye trabajos de varios escritores y críticos de mi generación como Victoria Guerrero y Enrique Bernales, Cynthia Vich, Selenco Vega, Jannine Montauban, José Pancorvo, Gabriel Espinoza o Allan Silva. Estos dos últimos realizaron entre junio y julio del presente año una intervención a cinco cerros de la periferia de Lima en los que escribieron “con yeso y en formato gigantesco algunos versos del único libro de Carlos Oquendo de Amat” (149), como relata el propio Espinoza. Uno de sus propósitos consistía, como anota este mismo autor, en “descentralizar la cultura y las expresiones del arte culto -como la poesía- y llevarlas a los lugares geográficos y sociales donde se produce o consume esa ‘otra' cultura, la popular y masiva, para así crear un circuito más amplio y democrático que el de los tradicionales a la literatura y el arte” (152). También, hace dos años la revista Intermezzo tropical dedicó su primer número a Oquendo. En la editorial, firmada por los directores de esta publicación (los arriba mencionados Guerrero y Bernales, este último sólo lo ha sido hasta el segundo número de la revista), se manifestaba lo siguiente: “Oquendo se enfrentó a una sociedad precapitalista y aristocrática, de gustos pseudomodernistas epigonales, que vivían en un eterno canto geórgico, instalados en las selvas garcilacistas de los latifundistas y propietarios, opresores del indio y del obrero. [...] Elaboró a partir de su propia heterogeneidad convulsionante andina e hispánica un nuevo canto, acorde a los nuevos tiempos que vivió, y en los cuales luchó por la libertad, por la justicia social, por la revolución, como por un nuevo discurso artístico”. Por otra parte, la interpretación que da Cynthia Vich para entender la poesía de Oquendo como una ‘globalización imaginaria' me parece una de las más acertadas ofrecidas hasta el momento sobre nuestro autor. Por lo demás, no sé de ningún poeta peruano que no aprecie y respete a Oquendo de Amat.

* Universidad Nacional Mayor de San Marcos

Fuente : http://www.agenciaperu.com/  visitado y copiado: 28/09/2005 22:33:15

Bibliografía consultada

•  Ayala, José Luis. Carlos Oquendo de Amat . Cinco metros de biografía, crítica y poesía de un poeta vanguardista itinerante . De la subversión semántica a la utopía social Lima: Editorial Horizonte, enero 1998, 475.

•  Bueno, Raúl. Poesía hispanoamericana de vanguardia . Lima: Latinoamericana Editores, 1985, 140.

•  Eielson, Jorge Eduardo, Sebastián Salazar Bondy y Javier Sologuren. La poesía contemporánea del Perú . Lima: Editorial Cultura Antártica, 1946, 156.

•  Espinoza Suárez, Gabriel. “Crónica acéntrica de la intervención urbana ‘5 cerros de poemas' (Lima, junio-julio 2005)”. Dedo crítico XI.11 (Lima, agosto 2005): 149-53.

•  Gonzáles Vigil, Ricardo. Poesía Peruana siglo XX Tomo I . Lima: Ediciones Copé, 1999, 769.

•  Meneses, Carlos. Tránsito de Oquendo de Amat . Las Palmas de Gran Canaria: Inventarios provisionales, 1973, 227.

•  Oquendo de Amat, Carlos. 5 metros de poemas . Lima: Editorial Universitaria de la Universidad Ricardo Palma y Asociación Cultural Brisas del Titicaca, [1927] junio 2005. [edición facsimilar]

•  Vich, Cynthia. “De la nostalgia al consumo: una lectura de 5 metros de poemas ”. Dedo crítico XI.11 (Lima, agosto 2005): 27-32.

•  Zevallos Aguilar, Juan. “Compresión de tiempo/espacio, mundos posibles y modernidad alternativa en 5 metros de poemas ”. Leído en Congreso Internacional “Oquendo de Amat, Abril y la vanguardia hispanoamericana”. Lima: Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la Universidad Nacional Mayor de San Marco s, 18 agosto 2005. 

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