El celuloide mecanografiado: la poésie cinemática de E. A. Westphalen.

Reseñas
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Reseñas a proposito de la publicación de Zegarra Benites, Christian. El celuloide mecanografiado: la poesia cinematica de E. A. Westphalen. Madrid: Editorial Verbum, 2013. ISBN 9788479ó29519.

 

MESTER, VOL. XLIII (2014/2015) 175

ZEGARRA, CHRYSTIAN. El celuloide mecanografiado: la poesia cinemática de E. A. Westphalen. Madrid: Verbum, 2013 . 228 pp.

Revisado por

Carlos Villacorta

University of Maine

lvaro Mutis Emilio Adolfo Westphalen Francisco Matos Paoli Olga Orozco y Gonzalo Rojas .1

 

En el manifiesto inicial del Futurismo el poeta italiano Filippo Marinetti escribió que “un coche de carreras era más bello que la Victoria de Samotracia”. Esta afirmación que resume los postulados de este movimiento de vanguardia es la base con la que Chrystian Zegarra analiza la poesía del poeta peruano Emilio Adolfo Westphalen. Partiendo de las ideas sobre la velocidad propuestas por la Vanguardia europea conjuntamente con las técnicas desarrolladas por la aparición del cinematógrafo, Zegarra amplía los estudios poéticos sobre una de las figuras claves de la vanguardia peruana. Teniendo en cuenta que todavía siguen siendo escasos los estudios sobre poesía peruana, la aparición de este libro permite releer los textos de Westphalen, situarlos dentro del contexto de su publicación y establecer el apropiado diálogo teórico con las diversas propuestas vanguardistas, incluyendo la apropiación y/o cuestionamiento de estas ideas por parte de los poetas latinoamericanos de inicios del siglo XX. El celuloide mecanografiado: la poesía cinemática de E. A. Westphalenes pues un valioso aporte que incorpora el discurso cinematográfico dentro de la discusión de la poesía de Westphalen.

En el primer capítulo “Distancia crítica westphaleana ante la velocidad y el automatismo vanguardistas” se discute la posición de la poesía del peruano dentro de dos conceptos básicos de primera mitad del siglo veinte. Zegarra distingue entre la modernidad y el vanguardismo señalando cuál es la posición que toma Westphalen y el diálogo que establece con ambos. Retomando las ideas sobre la modernidad de Marshall Berman en su clásico Todo lo sólido se desvanece en el aire así como las teorías sobre la vanguardia de Renato Poggioli y Peter Bürger, Zegarra analiza el impacto de ambos proyectos en Latinoamérica. Si bien la modernidad se puede entender como un cambio y reorganización de estructuras sociales, artísticas, políticas, etc., la modernidad es ante todo un proceso de expansión de la vida urbana. Esta aceleración del espacio moderno es parte del cambio escritural que propone la vanguardia. De esta manera, Zegarra analiza el impacto de las ideas de Marinetti presentadas en su manifiesto futurista de 1909. Lo que rescata Zegarra de este texto es esencialmente “la exaltación de la velocidad como categoría que resume el arte moderno” (30). En el Futurismo, podríamos encontrar, entonces, la esencia de la vanguardia en la medida en que contiene las cuatro etapas que Poggioli asocia con ella, a saber: 1) etapa activista o de primera aparición, 2) etapa antagonista o de enfrentamiento con el otro, 3) etapa nihilista o de destrucción descontrolada, y 4) etapa agonista o de autoinmolación. La discusión sobre la recepción del Futurismo en América Latina es recopilada minuciosamente lo que permite com prender mejor hasta qué punto Marinetti es esencial para entender la Vanguardia Latinoamericana. El otro punto que analiza Zegarra es el Surrealismo y su técnica de escritura que permite liberar el inconsciente: la escritura automática. Concluye el autor que Westphalen participa del factor moderno sin asimilarlo completamente, en un diálogo que incluye tanto la convivencia como el rechazo.

En el capítulo dos “Visualidad sin límites: cinematografía y vanguardia histórica”, el autor busca establecer los vínculos entre el arte de vanguardia, el lenguaje del cine y la poesía de inicios del siglo XX. Así, las primeras cintas de Man Ray, Fernand Léger, Marcel Duchamp son evidencia de la relación de las artes plásticas y el cinematógrafo. Los diversos escritos sobre el cine por parte de César Vallejo, Xavier Villaurrutia o Vicente Huidobro revelan la preocupación latinoamericana por el séptimo arte. En el cine nos encontramos nuevamente con dos movimientos: la rapidez de las imágenes para captar y presentar el cambio urbano (modelo de arte nuevo siguiendo a Marinetti) y, al mismo tiempo, la lentitud de las mismas escenas para presentar el cambio (siguiendo las ideas de Antonin Artaud). Ambos movimientos solo pueden ser presentados a través del recurso del montaje cuyo pionero fue el cineasta ruso Sergei Eisenstein. Zegarra establece esta relación entre montaje conflictivo, cámara acelerada y lenta, e imagen móviltemporal como elementos y técnicas dentro de la imagen poética del arte nuevo de vanguardia. Asumidos dentro del fluctuante espectro donde confluyen el surrealismo, el futurismo y el cubismo, la poética de Westphalen dialoga con la fragmentariedad propuesta por el cinematógrafo cuyas “técnicas de aceleración y lentitud aplicadas a los objetos filmados” permiten que “la cámara amplí[e] el horizonte de visión del ojo, diluyendo los umbrales perceptivos para generar puntos de vista inéditos que apuntan a consolidar una mirada más profunda hacia la realidad y los fenómenos observables” (87). Esta ampliación de la mirada es la que la poesía de vanguardia busca incorporar en su escritura.

En el capítulo tres “Cine y Literatura en la vanguardia peruana (1897-1930)”, se presenta la llegada del cinematógrafo al Perú en 1897 y la relación que estableció, desde entonces, con la literatura de inicios del siglo XX. El impacto del cinematógrafo se hizo sentir desde el inicio en la sociedad peruana. Zegarra da cuenta de las crónicas relatando la experiencia de la primera exhibición fílmica en la Plaza de Armas de Lima así como los textos que escribiera César Vallejo desde París en 1927. En “Religiones de Vanguardia” y “Contribución al estudio del cinema”, el vate peruano expresa su preocupación de hasta qué punto el cine puede ser considerado un arte y, si este fuera el caso, cuáles son los medios propios de su expresión. Esto lo lleva a cuestionar la inclusión del sonido como elemento esencial y la pérdida del silencio, debate que resume el problema del hombre dentro de la maquinaria moderna: Vallejo saluda y aplaude el silencio como elemento esencial del cine, como una manera de escape al ensordecedor ruido de la urbe contemporánea. Así mismo, Zegarra compara la imagen fotográfica característica del poeta José María Eguren y la velocidad que propone la vanguardia, diálogo que ilumina la práctica poética de Westphalen en la medida en que sus libros proponen esa suerte de dinamismo de la imagen lenta y, en muchos casos, silente. El impacto cinematográfico presente en la poesía peruana de inicios del XX es clara: de Eguren a Vallejo, pasando por Martín Adán, César Moro, Enrique Peña Barrenechea, Magda Portal, Carlos Oquendo de Amat, entre otros, hay nombres suficientes para crear un corpus digno de análisis para entender el modernismo peruano, su vanguardia poética y el diálogo establecido con la máquina de sueños, un instrumento nuevo en la producción del arte.

Finalmente, en el capítulo cuatro “Westphalen y la poesía cinemática: puesta en escena de una modernidad acelerada” se analizan, especialmente, los tres primeros libros de Westphalen: Las ínsulas extrañas (1933), Abolición de la muerte (1935) y Cuál es la risa, publicado en 1989 pero escrito entre los años de 1934-35. El análisis se aproxima a la poética westphaleana como “un experimento estético por someter al tiempo y al movimiento a un proceso de manipulación, con lo cual manifiesta paralelismos con técnicas cinematográficas características de la época de vanguardia” (159). Los polos de lentitud y rapidez enmarcarían el diseño de los poemas de estos libros a la manera del montaje eisensteiniano con un énfasis por detener la vertiginosa velocidad propuesta por la modernidad. Temáticamente, la lentitud propuesta (como una cámara en slow-motion) enfatiza el erotismo presente en los textos. Este encuentro erótico, afirma el autor, opera como un mecanismo redentor que contrarresta los efectos de la velocidad. Esta manipulación del tiempo se aprecia en los poemas más reconocidos de estos libros (“Andando el tiempo”, “Un árbol se eleva hasta el extremo. . .”, “Una cabeza humana viene lenta desde el olvido. . .”), donde se radicaliza la lentitud como técnica para recrear el acto poético, el uso de la memoria, así como la fragmentariedad del sujeto poético. En los poemas “Marismas llena de corales. . .”, “Entre surtidores empinados. . .” y “Sirgadora de las nubes. . .”, el encuentro amoroso es enfatizado por esa cámara lenta que inmoviliza lo que la amada ha logrado: un nuevo orden alterno al de la velocidad impuesta por la modernidad.

El análisis capital de los primeros poemarios de Emilio A. Westphalen que Chrystian Zegarra ha presentado en su libro permite entender mejor varios elementos que no suelen tomarse en cuenta a la hora de analizar la poesía de vanguardia. El más importante en este libro es la relación intrínseca entre el discurso cinematográfico y el discurso del arte, específicamente el de la poesía. El discurso visual en el que ambos se apoyan aún no ha sido estudiado a profundidad en el ámbito de los estudios de la Vanguardia ni en el caso de la poesía peruana. La aparición de El celuloide mecanografiado abre una línea nueva de investigación que ayuda, sin lugar a dudas, a entender la relación entre cine y poesía e ilumina la poética de uno de los escritores peruanos capitales de inicios del siglo XX.

Carlos Villacorta

University of Maine

 

 

 

 Cincinnati Romance Review (2015)

Zegarra Benites, Christian. El celuloide mecanografiado: la poesia cinematica de E. A. Westphalen. Madrid: Editorial Verbum, 2013. ISBN 9788479ó29519.

Reviewed by

Enrique Bernales

Arkansas State University

El volumen monográfico El celuloide mecanografiado: la poesía cinemática de E. A. Westphalen. explora con singular maestría aspectos desconocidos de la obra del gran poeta peruano, así como reexamina usuales exageraciones o ligeras generalizaciones sobre la escritura poética que practicaba Westphalen, nacido en Lima el aii.o de 1911. 

La investigación de Zegarra Benites se destaca de diferentes maneras. Primera, por el riguroso trabajo de archiva realizado en el Getty Institute de Los Ángeles, el mismo que cuenta con valiosos documentos relacionados a la obra de Westphalen. Luego presenta una lectura acertada de la crítica académica latinoamericana, europea y norteamericana sobre el fenómeno de la modernidad, la vanguardia artística, el cine y su marcada influencia en la literatura de las primeras décadas del siglo XX. Por último, el estudio de Zegarra Benites no solo se detiene en la automática traducción de la critica especializada y del fenómeno cinematográfico en la poesía de Westphalen, sino que propone una lectura detallada de los poemas, no solo una lectura culturalista y política de los mismos, enfocándose en cómo la técnica del montaje cinematográfico permite una revaloración de una figura privilegiada en la historia de la poesía, me refiero a la imagen poética. El traslado del montaje cinematográfico al poema permite el renacer de la imagen poética, la metáfora, esta vez de carácter vanguardista. Esto si resulta una lectura novedosa del fenómeno poético vanguardista de Latinoamérica.

En la introducción se señala que se estudiara la influencia del cine (occidental) en los tres primeros libros escritos por el poeta peruano: Las ínsulas extrañas (1933)Abolición de la muerte (1935) y Cuál es la risa (publicado en 1989, pero compuesto entre los años de 1934 y 1935). Uno de los aportes claves de El celuloide queda registrado en la misma introducción. La propuesta de Zegarra Benites reconoce que, desde la critica temprana, la poesía de Westphalen ha sido ligada automáticamente al surrealismo, lo cual no es necesariamente correcto. Zegarra Benites cuestiona esta inmediata asociación en emparentar a Westphalen con el surrealismo por el tipo de imagen poética que utiliza. Westphalen, según el estudioso, más bien cuestiona la percepción del tiempo y del movimiento de esta práctica artística moderna. A esto se añade, siguiendo al autor, la traducción que ejecuta el poeta vanguardista de ciertas técnicas cinematográficas al plano del lenguaje escrito del papel para cuestionar algunos aspectos de la modernidad. Además, la introducción presenta el carácter interdisciplinario, la combinación de técnicas propias del cine con otras de la escritura literaria, con que trabaja su poesía Westphalen.

El primer capítulo del volumen presenta una lectura de la modernidad occidental y del cambio que produjo la vida moderna en las ciudades, lo que el nuevo arte cinematográfico reprodujo con especial maestría. Se comentan los aportes de teóricos y creadores como Marshall Bergman, Zygmunt Bauman, George Simmel, Matei Calinescu, Renato Poggioli, F. T. Marinetti y Guillaume Appollinaire, entre otros, para dejar evidencia del aprecio por los artefactos mecánicos en el mundo moderno y para explicar la teoría de la vanguardia occidental. Con cuidado se matiza esta impresión occidental del fenómeno moderno con la recepción de la vanguardia artística en Latinoamérica a cargo de los aportes críticos de Nelson Osorio y Luis Monguió, por ejemplo. Se afirma, entonces, que hay entusiasmo en la poesía latinoamericana por el factor moderno pero también hay evidencia de la distancia y diferencia del mismo. En este sentido, se precisa que la poesía de Westphalen asimila elementos de la modernidad para discutirlos y cuestionarlos, aunque no busca aislarse de la modernidad, sino que la confronta con sus propias armas, el tiempo y el movimiento: "Vale aclarar que el hablante de la poesía de Westphalen no ejecuta una crítica a la modernidad con el fin de plantear un regreso idílico a tiempos anteriores. Nada más lejos de su objetivo revisionista. Por el contrario, la meta principal de esta escritura es desmantelar la empresa moderna desde dentro, es decir utilizando sus propios recursos y técnicas" (66-67).

También en el primer capitula del estudio de Zegarra Benites se relativizan las afirmaciones de Alejandro Romualdo Valle, Sebastián Salazar Bondy, Mirko Lauer, Abelardo Oquendo, Stefan Baciu, Alonso Cueto, entre otros, los mismos que encasillan la práctica poética de Westphalen como meramente surrealista. Sin embargo, en el primer capítulo faltó incluir una lectura más compleja del gobierno de Augusto B. Leguia, que significó el correlato político para los escritores peruanos de vanguardia. Para esto se pudo recurrir al estudio Apogeo y crisis de la Republica Aristocrática (1895-1930) de 1980 de los críticos sociales Burga y Galindo: "En esta vena, es factible sostener la hipótesis de que la poesía de Westphalen desconfía de la mecanización introducida velozmente, pero con resultados fallidos, por el discurso político oficial del régimen autoritario de Augusto B. Lcguia" (66).

El segundo capítulo del volumen presenta una extensa revisión de las conexiones entre cl arte cinematográfico y la vanguardia histórica occidental y latinoamericana. Así se repasan y discuten los trabajos de creadores y críticos como Appolinaire, Blaise Cendrars, Artaud, Octavio Paz, Vallejo, Villaurrutia, Huidobro, Guillermo de Torre, Bergson, Deleuze, entre otros sobre este vínculo artístico. También en este capítulo se presenta una genealogía de las ideas del autor sobre la imagen poética westphaliana con los comentarios a la tesis doctoral del especialista Iván Ruiz Ayala. sobre el poeta vanguardista, aunque este último no presenta un concluyente énfasis en el uso de las técnicas cinematográficas para la elaboraci6n de la imagen poética del escritor limeño: "es el carácter conflictivo de la imagen cinematográfica, expresado en una mecánica dialéctica, lo que a Westphalen le interesa rescatar de ésta, para ser aplicado a su propia percepci6n poética" (101).

El tercer capítulo del volumen presenta las impresiones locales sobre la influencia del cine. en la vanguardia peruana. Así se revisa y se comentan las opiniones de creadores y críticos coma Vallejo, Valdelomar, Abril, Basadre, Eguren o Mariátegui, se incluye además la contribuci6n fundamental de Mirko Lauer sobre las influencias de la modernidad en la vanguardia peruana. Se incluye, asimismo, con gran certeza, el hallazgo de Violeta Núñez Gorriti sobre el tipo de películas que se proyectaban en Lima en la década de los años treinta, una información de archivo valiosa para la tesis del libro porque en este se hace mención a la relación entre la literatura de vanguardia peruana y cine vanguardista e experimental, que normalmente se encuentra fuera del circuito comercial: "Además, escapa a mi conocimiento el hecho de si existió o no, en Lima, algún circuito de exhibición paralelo a la cartelera comercial. Por esto, no puedo precisar con certeza si se proyectaron films de famosos realizadores europeos como Epstein, o algunos de los experimentos abstractos de la vanguardia cinematográfica alemana y francesa de los años veinte, así como la piedra angular del cine surrealista: Un Chien Andalou (1929) de Dalí y Buñuel" (141-42). Igualmente, en este capítulo se incluye una relación de los diferentes libros de la vanguardia peruana inspirados en el arte cinematográfico como Diánidas (1925) de Juan José Lora, Las barajas y los dados del alba (1924-28) de Nicanor A de la Fuente, Hollywood de Xavier Abril (1931), Cinco metros de poemas (1927) de Carlos Oquendo de Amat, La casa de cartón (1927) de Martin Adán, entre otras obras de interés.

El último capítulo del volumen presenta el análisis propiamente de los poemas de Westphalen de los tres primeros libros escritos por el autor peruano, Las ínsulas extrañas, Abolición de la muerte y Cuál es la risa, siguiendo la tesis de la influencia de las técnicas cinematográficas en la concepción de las tres obras: “la lírica westphaleana constituye un experimento estético por someter al tiempo y al movimiento a un proceso de manipulación, con lo cual manifiesta paralelismos con técnicas cinematográficas características de la época de la vanguardia” (159). Entre las técnicas cinematográficas que influyen en la construcción de la imagen poética de los poemas de Westphalen destaca el autor el esquema dialéctico que opera sobre la base de los polos de velocidad y lentitud, es decir, el montaje, junto con el collage, la yuxtaposición, el close-up generador del fragmento y la ruptura de la imagen.

El autor se apoya en las tesis de la vanguardia propuestas por Peter Bürger y en las ideas de César Vallejo sobre la conexión entre poesía y cine.  Hacía el final del capítulo se analiza brevemente los últimos textos poéticos de Westphalen como Arriba bajo el cielo (1982) o Falsos rituales (1999) sosteniendo que en ellos también se hace patente la influencia del motivo cinematográfico.

Esta reseña reconoce los méritos académicos del libro de Zegarra Benites, para finalizar es necesario presentar también las deudas del libro. En la introducción para comodidad de la lectura, se debería haber incluido un resumen de los capítulos del volumen. Además, se extraña la falta de un apartado o sección de conclusiones que presente un balance de los hallazgos del libro. Por último, el investigador reconoce la continua mutación en la recepción e influencia de la poesía surrealista en la escritura de Westphalen, o cual es uno de los grandes hallazgos del libro ya que éste propone una lectura diacrítica de la percepci6n del surrealismo en la obra del poeta peruano, sin embargo no se sigue el mismo criterio con respecta a la influencia del montaje cinematográfico en la construcci6n de las metáforas de los textos de Westphalen posteriores a los años treinta: Arriba bajo el cielo (1982) y Falsos rituales (1999). El cine ha cambiado mucha desde los años treinta y en el análisis de los libros del poeta escritos con posterioridad y aparecidos en la década de los ochenta y de los noventa del siglo pasado se sigue sosteniendo la misma influencia del montaje cinematográfico y de los mecanismos de slow motion o desaceleración sin cambio alguno aparente.

REVIEWED BY ENRIQUE BERNALES

Cincinnati Romance Review 39 (Fall 2015): 327-33

 

 

HISPANIA (2015)

Zegarra, Chrystian. El celuloide mecanografiado: La poesía cinemática de E. A. WestphalenMadrid: Verbum, 2013. Pp. 226. ISBN 978-8-47962-951-9.

 

Revisado por

Dinorah Cortés-Vélez

Marquette University

A fin de demostrar la influencia cinematográfica en la lírica del poeta peruano Emilio Adolfo Westphalen, en particular en lo que toca al diálogo de la. misma con la aceleración que trajo la modernidad. Chrystian Zegarra explora, en El celuloide mecanografiado: La poesía cinemática de E. A. Westphalen, el nexo entre cine y poesía en el contexto latinoamericano. El libro presenta un diseño argumentativo que va de lo general a lo particular. de modo tal que los primeros tres capítulos se elaboran contra un telón de fondo que abarca: la mecanización veloz. que conllevo la empresa moderna, el culto (futurista) a la máquina, la tendencia a la automatización del surrealismo y la emergencia del cine como fenómeno que habría de revolucionar la poesía de las vanguardias en América Latina. En el capítulo final se analiza la poesía de Westphalen y, en específico, el modo en que tiempo y movimiento se entretejen en la misma por medio de la representación contestataria de lo erótico como practica desaceleradora.

En el capítulo 1, Zegarra analiza la distancia critica que asume Westphalen ante dos aspectos poéticos de la vanguardia, la velocidad moderna y el automatismo surrealista. Arguye Zegarra que la. poesía de Westphalen se sumerge en un ciclo de rapidez y lentitud propio de la dinámica cinematográfica. Emerge entonces la poesía westphaleana, con "la suspicacia ante la velocidad incontrolada” (31 ); es decir, como antídoto, con sus patrones de desaceleración, contra una mecanización veloz. Al mismo tiempo, se puntualiza que Westphalen se afilia al surrealismo a partir de la década de los treinta, en su poesía, y de la de los cuarenta, sobre todo en su prosa, pero lo hace heterodoxamente, toda vez que adopta una mirada crítica ante la "insuficiencia" del automatismo surrealista para capturar la complejidad humana.

En el capítulo 2, se explora la relación entre las coordenadas de imagen, tiempo y movimiento con miras a llevar a cabo una exploración del vínculo entre cinematografía y vanguardia. Este capítulo examina el pr6logo que Westphalen escribió para el libro de poesía Difícil trabajo (1935) de Xavier Abril En este pr6logo, aduce Zegarra que Westphalen elabora una suerte de manifiesto sobre cine y poesía, que resulta fundamental para entender su poesía de los años treinta. Se hace mención de las influencias cinemáticas rusas en la poesía de Westphalen, según se ponen de manifiesto en este texto. Dichas influencias tocan. más que nada, la dialéctica que pone en conflicto y colisión los elementos fílmicos; se trata de una técnica que, según Zegarra, Westphalen traspone a su poesía. Este segundo capítulo. funciona como una buena introducción a la teoría fílmica en su conexión con las vanguardias. 

En el capítulo 3, se pasa revista de la historia del cine en el Perú. Se destaca el carácter revolucionario que tuvo la filmografía de Chaplin entre los poetas vanguardistas peruanos. Se exponen importantes teorías fílmico-poéticas, como la que elabora el poeta César Vallejo. Se examina, asimismo, la relación entre fotografía y cine que se desprende de la gestión artística e intelectual del peruano José María Eguren, a partir de las coordenadas de quietud y movimiento.

Se reflexiona sobre cómo esta mirada cinematográfica de la poesía incide en un proceso de mecanización y pérdida del aura ritual del arte poético. El cine "democratiza" (133) a la poesía, a la misma vez que Hollywood des-ritualiza el aura del séptimo arte al comercializarlo y difundirlo entre las masas. Finalmente, este tercer capítulo ofrece, a modo de colof6n, un examen de algunos textos tardíos de Westphalen, para identificar la influencia del cine en su formación como poeta. Se menciona, por ejemplo, que, a partir de los ochenta, Westphalen escribe poemas en prosa que buscan producir una secuencia fílmica. Este capítulo resulta muy informativo en términos de la historia del cine en Perú, sobre todo en conexión con la gestión poética de las vanguardias en dicho país.

El cuarto y último capítulo se adentra, por fin, en un análisis exhaustivo de la poesía de Westphalen. El análisis se centra mayoritariamente en los poemarios Las ínsulas extrañas, Abolición de la muerte y Cual es la risa. De modo convincente, se indaga la presencia, en la poética westphaliana, de las coordenadas de tiempo y movimiento, de la risa como indicio erótico (a tono con Bataille), del erotismo como mecanismo desacelerador, así como de la "angustia de la influencia" de la que habla Harold Bloom. El argumenta central del libro de Zegarra, sobre el erotismo westphaliano como mecanismo desacelerador, resulta tan intrigante coma ovedoso y se encuentra bien sustentado por el análisis de sus poemarios en este capítulo.

Esta investigación ofrece una visión panorámica de la manera en que cine, poesía y vanguardia se imbrican no solo en la poesía de un poeta mayor coma Westphalen, sino también en el contexto más amplio de Latinoamérica. Tal perspectiva resulta de especial interés para un publico universitario interesado en coma se forja una poética idiosincráticamente westphaliana, de cara a la modernidad. Si bien Zegarra deja demostrada su tesis en el cuarto capitula, puede advertirse una relativa escasez de referencias westphalianas en los primeros tres capitulas del libro. Ello responde a un principio deductivo en la organización de la materia. Incluir una clara advertencia acerca de dicho diseño podría haber evitado potencial confusión en los lectores. Hay, asimismo, en los primeros tres capitulas, una tendencia a periodos extendidos de información de trasfondo que podría entretejerse de manera más fluida con las menciones de Westphalen, a fin de evitar, por momentos, la impresión de análisis paralelos. Estarnos, con todo, ante una propuesta bien articulada, a partir de un argumento innovador, la cual realza las aportaciones westphalianas a un discurso lirico que, a un tiempo, abraza y critica la empresa de la modernidad desde una complicidad con los recursos fílmicos.

Dinorah Cortés-Vélez

Marquette University

 

 

PROJECT MUSE

El celuloide mecanografiado: la poesía cinemática de E. A. Westphalen by Chrystian Zegarra (review)

Marcelo Pellegrini Revista de Estudios Hispánicos, Tomo 51, Número 3, Octubre 2017, pp. 742-744 (Review) Published by Washington University in St. Louis


Zegarra, Chrystian. El celuloide mecanografiado: la poesía cinemática de E. A. Westphalen. Madrid: Editorial Verbum, 2013. 226 pp.

Reviewed by

Marcelo Pellegrini

 

Hay poetas cuya poesía parece ofrecer grandes dificultades; lejos de todas las convenciones, de todo intento de comunicación inmediata, sin antecedentes aparentes, con un lenguaje casi nacido de sí mismo, engendrado a partir de una economía propia que sólo pertenece a sus poemas, su obra es una cifra de lo desconocido, una singularidad dentro del ya singular ámbito de la poesía. Poesía que crea a sus lectores en vez de apelar a los que ya existen, la visión que su autor construye libro a libro es en apariencia incomunicable. La poesía de Emilio Adolfo Westphalen (Lima, Perú, 1911-2001, en adelante EAW) es una de esas obras. Nacida a partir de las experiencias latinoamericanas del futurismo y del surrealismo enraizadas entre nosotros gracias a autores como César Moro y Rosamel del Valle, la obra de este poeta peruano puede en principio parecer un acertijo impenetrable. Muchas veces, la crítica sobre este tipo de obras describe su incomunicabilidad tratando de imitar su lenguaje cifrado, lo que hace del comentario crítico un ejercicio de mimetismo o ventriloquia muy poco recomendable, y, en definitiva, inútil. Por supuesto que no existe tal enigma indescifrable, ya que toda obra poética, por muy extraña que parezca a primera vista, viene de otras, posee múltiples pre-textos y, como tal, es un lenguaje susceptible de ser rastreado, y, sobre todo, leído con imaginación. Hacen falta los críticos que sean capaces de desentrañar esos nudos ciegos, que se atrevan a plantear hipótesis y lecturas novedosas; críticos que sepan adentrarse con una saludable mezcla de distancia y adhesión fervorosa en los meandros de una obra que parece ofrecer sólo desafíos a la comprensión que malamente llamamos “racional”.

Chrystian Zegarra es uno de esos críticos, sin duda. Su libro El celuloide mecanografiado: la poesía cinemática de E. A. Wesphalen, es un excelente ejemplo de lo que acabo de decir. En vez de adoptar el lenguaje wesphaliano con tal de explicar (si aquello es realmente posible, hay que agregar) su poesía desde sus mecanismos retóricos, Zegarra apunta a describir un asunto particular de la obra del poeta peruano: la influencia que ésta tuvo del cine, y cómo ese arte—objeto privilegiado de la modernidad y la vanguardia—dictó polémicamente al menos parte de la composición de sus primeros libros. De la comprensión de ese tema o de ese aspecto de la obra de EAW dependen, creo yo, todas las posibles lecturas que de este poeta se haga en el futuro. Digo esto porque lo que Zegarra describe echa luz sobre algo crucial en la obra wesphaliana: la sintaxis que, especialmente en los dos primeros libros del poeta y un tercero de la misma época que permaneció inédito hasta 1989, trabaja por acumulación acelerada que en algún momento se detiene, dando así una idea del tiempo (tan importante para él) maleable, cual sustancia o amalgama que el poeta quiere moldear. 

De los cuatro capítulos del libro, el primero y el último son una reflexión sobre la relación de EAW con el celuloide, ese “séptimo arte” que tuvo gran impacto en él, aunque sin dejar de mencionar las distancias que el poeta estableció; el último capítulo es un recorrido por los libros del poeta que a ojos de Zegarra representan mejor su “poesía cinemática”, como él dice: Las ínsulas extrañas (1933), Abolición de la muerte (1935) y Cuál es la risa (escrito entre 1934-35) aunque incluye también unas páginas sobre “los últimos poemas” de EAW. Entre esos dos capítulos, hay uno que explora la relación entre la cinematografía y la vanguardia histórica y otro que habla sobre el cine y la literatura en la vanguardia peruana, que cubre los años 1897-1930. El perfecto equilibrio que Zegarra alcanza al hablar de esos dos ámbitos es ejemplar; comenzar y terminar con la poesía de EAW y flanquear con esos dos capítulos los otros sobre el cine y la vanguardia es la manera más efectiva de abonar el terreno que nos espera, el de la poesía de nuestro autor, un paisaje lleno de acantilados y vacíos, de soledades y de encuentros con el otro.

Zegarra entrega ya en la introducción de su libro una hipótesis interesante: “[P]ropongo que la poesía de Westphalen se informa del motivo cinematográfico para escenificar una amalgama de ritmos rápidos y lentos que remiten a un esquema dialéctico que funciona como motor del discurso lírico, el cual resiste críticamente el curso veloz de la modernidad desde una mirada que privilegia la comunión erótica—idónea herramienta para enfrentar a la  muerte—en un ambiente desacelerado que contrarresta los agentes destructivos de la rapidez” (13). Así, el poeta aplica técnicas “paralelas a lo cinematográfico” con tal de “operar con el tiempo y el movimiento desde la poesía” (14). Aceleración y desaceleración: el ralentí o cámara lenta de la poesía es una especie de antídoto a la modernidad acelerada e informe (“líquida”, como dijo Zygmunt Bauman, citado también en este libro). Zegarra afina más aun su argumento cuando dice que “la poesía de EAW participa plenamente del factor moderno, pero sin que esto signifique una asimilación integral a su dinámica; sino que, más bien, esta se encuentra en un diálogo cruzado de convivencia y rechazo de la misma” (21).

Entre esas adhesiones y rechazos, cabe preguntarse entonces, ¿cómo es la poesía cinemática? ¿En qué consiste? En cuanto a Las ínsulas extrañas, una respuesta está en el collage, que Zegarra describe como “aglomeración de elementos diversos en un mismo espacio” (164). Segmentación, corte, aceleración: la velocidad que EAW monta en su primer libro se desacelera en el segundo y el tercero gracias a la presencia de una figura erótica misteriosa, de carácter femenino, que pone a EAW en la tradición de la más exigente poesía erótica, esa que viene de Quevedo y Darío y hace del diálogo amoroso de los cuerpos un pensamiento. De esta manera, a versos como “Andando el tiempo / Los pies crecen y maduran / Andando el tiempo /Los hombres se miran en los espejos / Y no se ven / Andando el tiempo / Zapatos de cabritilla / Corriendo el tiempo / Zapatos de atleta”, de Las ínsulas extrañas, que abundan en verbos como andar y correr, se les contraponen versos como “He dejado descansar tristemente mi cabeza / En esta sombra que cae del ruido de tus pasos”, de Abolición de la muerte, o “Cuál es la risa leve cubierta de espuma / Que anuncia el amor / Cuál es la túnica desvanecida que oculta / Los lentos puñales ciegos del amor”, de Cuál es la risa, donde abunda la calma y la lentitud. El mecanismo poético-cinemático de EAW se explica, así, con pruebas al canto y de manera más que elocuente.

Chrystian Zegarra ha dado con un libro que tanto especialistas como aficionadosa la obra de EAW deberán leer con mucha atención. Me atrevo a decir que sus propuestas no sólo son novedosas sino, fundamentalmente, pioneras, y ofrecen un material muy rico para la lectura de este poeta en particular y para el desarrollo de la vanguardia en el Perú y América Latina en general. En un ámbito donde la crítica literaria sobre poesía en muchas ocasiones padece de excesiva metafísica, Zegarra nos otorga una “diafanidad”, como diría el mismo EAW, que esperemos abunde más y más entre nosotros.

Marcelo Pellegrini

University of Wisconsin—Madison

 

 

HISPAMERICA (2015)

Chrystian Zegarra, El celuloide mecanografiado. La poesia cinematica de E. A. Westphalen, Madrid, Verbum, 2013.

Reseña de

Roger Santivañez

No es casual que el poeta Luis Valle Goycochea -actuando como critico- dijera en 1933 ante la publicaci6n de Las ínsulas extrañas que se trataba "del más alto libro de poesía" aparecido en esos años en el Perú. Y que, al año siguiente, Carlos Cueto Femandini señalara la raíz surrealista de la poesía de Emilio Adolfo Westphalen. Podríamos decir que ambas opiniones centran la importancia y fijan el origen de una de las experiencias poéticas más singulares de la lengua española en el siglo XX. Indicando dicha condición, el poeta y estudioso peruano Chrystian Zegarra abre la introducci6n de este libro. 

El volumen trabaja la obra de Westphalen en sus dos partes constitutivas: la primera, conformada por Las ínsulas extrañas (1933), Abolición de la muerte (1935) y Cuál es la risa (1989) aunque escrito entre 1934-35, y la segunda que engloba las tres colecciones lisboetas: Arriba bajo el cielo, Máximas y mínimas de sapiencia pedestre (ambas de 1982), Nueva serie (1984), Ha vuelto la diosa ambarina (1988) y Falsos rituales y otras patrañas (1999) su poemario final. La investigación está dividida en cuatro enjundiosos capítulos, cada uno de los cuales diseña penetrantes incisiones que -a la manera de los circulas concéntricos de una piedra lanzada sobre el agua- nos va adentrando desde la teoría general sobre el tema hasta el caso particular aplicado concretamente a los versos westphalianos con que Zegarra demuestra sus sagaces planteamientos.

El análisis critico principia con una detallada revisi6n de la modernidad y la vanguardia durante las primeras décadas del siglo XX. Partiendo de la herencia baudelariana, vía Apollinaire hasta la fascinación por la velocidad de los futuristas; es decir fugacidad, desplazamiento, urbe y movimiento desembocando en la escritura automática del surrealismo: contexto frente al cual —según Zegarra— Westphalen "participa plenamente del factor moderno, pero sin que esto signifique asimilación integral a su dinámica; sino que, más bien, ésta se encuentra en un dialogo cruzado de convivencia y rechazo de la misma" (p. 21). Así comprendemos su afirmación acerca de que esta poesía aparecería "como una respuesta critica al optimismo que el progreso veloz introdujo en la época" (p. 65).

Los capítulos segundo y tercero profundizan sobre la íntima relación entre el cine y la vanguardia. Específicamente, el tercero da cuenta pormenorizada del vínculo entre el séptimo arte y la poesía peruana de vanguardia para culminar brillantemente en el capitulo final con el meollo de la investigación: un paralelo entre la técnica cinematográfica y la construcción poética de Westphalen. Premunido de un riguroso y afinado instrumental, Zegarra practica calas textuales de gran precisión afirmando: "La utopía temporal que la poesía de Westphalen propone radica en la búsqueda del reverso de la experiencia moderna" (p. 175). Y redondeando su planteamiento: "se impone una poética que intuye como respuesta la desaceleración, la vivencia del amor en lo lento. Y se debe enfatizar esta última referencia por que el encuentro con el objeto de deseo par medio del erotismo es la manera más adecuada para revertir el proceso veloz de la modernidad" (p. 175). Es decir, el reclamo del amor frente a cualquier contingencia de la historia, posición fundamental de toda gran poesía.

Roger Santivañez

 

Credito de la foto: Álvaro Mutis, Emilio Adolfo Westphalen, Francisco Matos Paoli, Olga Orozco y Gonzalo Rojas. https://poetasdelfindelmundo.com/poesia/antologia-emilio-adolfo-westphalen/  

 

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