El último Ulises

Expiré
Europa
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 Poeta y pintor, narrador y bailarín, Fernando Torres García, reside en París donde desarrolla la esencia de su fuerza creadora en el ámbito del arte.

EL ÚLTIMO ULISES

Fernando Torres García

 

 

Fernando Torres Ulises

 

Poeta y pintor, narrador y bailarín. Aunque nació en Lima, pasó los primeros años de su vida en Lircay, en las montañas de Huancavelica. Convertido en un gran viajero guiado por su olfato musical, este Ulises de la celebración y la fiesta estudió Ingeniería Forestal de la Universidad Agraria de La Molina. Movido por una gran curiosidad, decidió viajar a Francia a la edad de 26 años. En París realizó estudios de economía/ecología, informática y ciencias de la organización. No obstante, la esencia de su fuerza creadora se despliega en el ámbito del arte.

Ademas de ser un devoto de la música de Bach, vive en su propio cuerpo todos los ritmos y danzas del continente sudamericano (huayno, vals, marinera, tondero, cumbia, forro, salsa, sin omitir el tango argentino que baila en todos los países que visita.) Tras las huellas de esos homenajes a los ritmos mestizos viaja como un Ulises de nuevo cuño en pos de la mítica Helena de esas celebraciones.

Aquí reunimos poemas extraídos de sus libros Viaje de olvidos (Lima, 2006), Mitos y presagios (Lima, 2007) y Formas del Landó (Lima, 2009), todos publicado en Ediciones El Río. (Jorge Najar).

 

 
EL ÚLTIMO ULISES

 

Soy el último Ulises
comendador de secretos
ostinato de los dioses.

Abismo de orgullo 
en mí viven estas frases

                                 orillas ondulantes
                                 filamentos de acero
                                 ramajes de tumbas.

Mi reino es el encantamiento
de sonatas astutas
y piedras quemadas.
Soy el último Ulises
mendigo de amor
elegía errante
testigo del fracaso.

Me llaman nadie
y a veces estoy
habitado por una inocencia
que no me deja.
Otras veces me siento desgarrado
ajeno a mí mismo y
al resplandor del sol.

Mi periplo
es la otra cara del tiempo
sonetos en voz baja
en la cima de la nada.

Volver.
Mi casa es y será
aquella que me hace
siempre regresar.

Soy el último Ulises
lo digo yo.

 

CUANDO VIENES

                        1

 
cUANDO TE ME ESCAPES

                        1

Cuando te me escapes
sigue tu camino

Cuando te escapes
tú sabrás enterrar
los ritos alrededor tuyo
                   2
            Sé que lo harás
                        Sigue tu camino

Sigue tu camino
            Yo arrojaré tus sombras
                        No mires atrás
Cuando te me escapes
            Yo no echaré la luz de tu pulsión
                   
No mires atrás

Tú sabrás enterrar
            tus muertos
                      
Sigue tu camino

Los ritos alrededor tuyo
            no podrán existir sin tu prolijidad

¿Quién conversara entonces al lado izquierdo
de mi pecho? 

 

 
LA ETERNIDAD

 

¿Qué es la eternidad?
Es el tiempo

que me queda
en el río
Es el tiempo
                        que se va
                                          al mar

Volteando
este folio
de papel rústico

O enamorando
impacientes plazas
en moreno
caminar

  

 EVASIÓN

I

Yo me evado
de peligrosas
contingencias
Elevandome
hacia la completa
gracia del instante

Afichando
soberana
dicha

La bella
mecánica
poética

Afrodita retoza
en el templo de su hamaca
despeinándose 

II

Ese es un puerto
y detrás
el mar

Y más allá
mis verdaderos
sentimientos

Quedo entre los vivos
y en la memoria
de los míos

Solo la lluvia
es posible
en su inhabitual
sistema
de melancolía

Es un cuerpo
que se llena
Se abandona
y se evade
por la ternura
silenciosa
que desprende

III

¡Oyá, oyá macuá, oyá!
¡Esa falsedad y pillaje! 

 

ENCONTRADO PROVIDENCIALMENTE 

        1

Encontrado providencialmente
tú vas herido
Por el alma

Tú vas tangente
pensante
y tranquilo

          2

Encontrado providencialmente
                        en el amor y sus maneras

Tú vas herido
                        Tú vas herido
            Por el alma
                        Por la razón
            Tú vas tangente
                        Delirando
            Pensante
                        De engañoso
            Y tranquilo
                        parecer   

 
ONDULACIONES

I

Yo te tengo en la idea
y tú me tienes en la sonrisa
Con visita definitiva
del bajo continuo

Amo las ondulaciones
de la lluvia
cuando silba
y el eco responde
tu nombre
cantando

Sentimientos
pasados de moda

Para atrapar
el ardor
de mis manos
la sombra dejo caer
a velocidad
de visitación
La ruina
en mi esperanza   

II

Clandestino en la noche
rompes barreras
Cimarrón azabache
atraviesas fronteras 

Nocturno canario
de duendes caminos
huyes un bestiario
evitando asesinos

Contra rival jactancia
tu lugar buscando
Temerario de urgencia
tu voz silueteando

III

¡Conga, cimarrón; aié!
¡Lamento de la libertad!

 

FRAGMENTOS DE TI

I

Hay un fragmento de ti
En la voz que reza 

Más con cierta proeza
Acarreando cariño te sentí

Hay un fragmento de ti
en nocturnos condimentos

Aglutinados descubrimientos
goteando olores dices ya partí 

Inextinguible vozarrón conduce
a híbridos rincones de lamentos 

Fortaleza de humanos cimientos
que consolante duda produce

Hay un fragmento de ti
en la mirada que abunda

Cayendo y recayendo funda
el hoy y mañana para ti

Hay un fragmento de ti
en sedimento cansado 

Que de guerrero parado
en conchas marinas convertí 

II

¡Zamba, landó, mandinga!
¡Danza y canto del hombre!

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Otras formas del Landó

I

En la intensidad del espacio
Deja libre algunas palabras
Para que en pájaros se conviertan
¡Acaricanduca, aé, aé! 

Y si quieres llorar, ¡aé!
Callado corazón, ¡aé!
Parte a otro lugar
Y en la caída de tus ojos
Con lluvia y pena
Despelléjate
En una emoción temblada, ¡aé!

Sérénissime
Tienes todos los nombres
en la boca de los hombres
pero ninguno de ellos te llama
por el único que testimonia
la esperanza
en tu rostro de ahora mismo.

Porque tu corazón atravesado
de flores languidece
mientras tejes paisajes
y palabras inacabadas.

Inclino mi cabeza en la concavidad
de tu noche.

Y aún no sé si tus brazos
son el horizonte
del país perdido
en la niebla de tu cabellera
que pinto en el espejo
de mis ojos.

 

 

EL REGRESO

I

El regreso
me tomó un ciclo entero.

No fué fácil.

Tenía que llevar
un peso saturado de ternura
y un suplemento de colores
a ciertos paisajes
en tiempo de destrucción. 

En la nostalgia
adiviné su silueta.
Sentí su oxímoron obnubilante
que se fue a bailar
al borde del acantilado.

Su casa similar a los pastos
era de mármol y arcilla.

Nada me dio miedo.
En esos lugares de extravío
encontré la profundidad
en la piel de las cosas. 

Y tu cuerpo convocaba
la hierba mojada
donde yacen los cantos exaltados
de fecunda emoción.

II

Un día fui puro
como tu cuerpo
de diosa griega
en exilio.
Y me quedé allí parado
a contemplarte frente al mar
convertido en un acantilado.

Otro día
me quejé.
Nadie escuchó mi voz
que roció la corteza
de los árboles enamorados
de tu sonrisa. 

Otras veces mi mirada
no reconocía las caras
que me traían
fresas silvestres.
Porque perdido
suspiraba en tus manos.

Un día me sentí feliz
y guardé las monedas
de los países visitados.
Ahora son míos
los paisajes de tus ojos
que coloreo con la noche
y el silencio.

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