Los 113 años de Oquendo De Amat

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"El poeta Cee Nooteboom que estuvo en el Tercer Festival Internacional de poesía en Lima que se preguntaba ¿Qué duerme en la tumba de un poeta? Para respondernos que quizás duerma la eternidad que en vida el poeta, no vio, o lo que es aún mejor quizás duerma la verdadera vida, aquella de la entrevisión, de la más pura sensibilidad, del más puro enfoque de las transparencias y de los afectos. Oquendo de Amat es un ejemplo de voluntad, de estoicismo por la creación y la apuesta a la vida permanente, para mostrarnos mundos donde los sueños y los deseos también  son formas de felicidad y posibilidad."

 Los 113 años de Oquendo de Amat

Por: Boris Espezúa Salmón

Nota del webmaster: Reproducimos el presente texto del poeta puneño Boris Espezúa Salmón que con motivo del 113 aniversario de su nacimiento del poeta Carlos Oquendo de Amat, escribió en 2018. Este texto fue originalmente publicado por su autor en la revista PUNO CULTURA Y DESARROLLO Publicación de la VOCALÍA DE COMUNICACIÓN E IMAGEN INSTITUCIONAL de la Asociación Cultural Brisas del Titicaca. III Época. octubre 2018, p. 22

Oquendo de Amat

Nuestro mayor poeta de la vanguardia latinoamericana, junto a Vallejo, nació en Puno-Perú [17 abril 1905] hace 113 años, no podemos imaginarnos como estaría si existiera con más de una centuria, porque la memoria no puede cambiar la imagen de un Oquendo vital, sonriente y medio burlón, signos de un hombre inconforme e inteligente. Salvo algunas notas periodísticas y la develación por tercera vez de la placa donde nació Oquendo en el jirón Moquegua en la ciudad de Puno, declarado patrimonio nacional; no ha existido otras actividades conmemorativas en todo el país.

Valga esta oportunidad para referirnos al poeta que se regresó de la locura y que nos prohibió estar tristes. Aquél que veía en las manos de una madre y en su rostro fiero, como mueren los cielos y como nacen otros en su ternura y en cuya presencia hacía callar las rosas y la canción. El poeta que sigue escuchando las voces de los niños en algún recreo o de la mujer amada que cantan en todas las ramas de la mañana.

Oquendo, fue una persona completamente atípica, tanto en su trabajo literario como en su propia vida, que en sus primeros años tuvo una formación privilegiada que en su adolescencia y juventud al perder a su madre y luego al padre se convertía en avatares de orfandad y carencias, que volcaría en un torrente creativo solo comparable con un río luminoso que incendiaba de belleza la palabra cincelada con ternura e incandescente imaginación, hasta lograr publicar el inigualable “5 metros de poemas” que constituye uno de los grandes poemarios estelares del siglo XX en Latinoamérica. La crítica literaria en la voz de María Ángeles Vázquez Docente y estudiosa española sobre vanguardias dice de Oquendo, señala: “Uno de los matices del vanguardismo peruano es el intento de reproducir a través de la palabra la plasticidad  visual. Oquendo niño

Y lo hacen con representaciones caligramáticas o descripciones con propósito cinético en la búsqueda de nuevos formatos gráficos”. (Vásquez, 2013.pp. 87-112) Carlos Oquendo de Amat, Gamaliel Churata, Xavier Abril, Martín Adán, Emilio Adolfo Westphalen, Alberto Hidalgo o César Moro asumirán estos frentes de vanguardia que se sustentan, en gran medida en la enorme cantidad de publicaciones de revistas literarias y culturales, que con un tipo discursivo específico, el de los manifiestos y los textos programáticos y críticos, aspiran a un cambio de orden social, a un proyecto nacional. El transitar laberíntico de Oquendo, conectado al discurso fragmentado de la vanguardia se transforma en un proceso expresivo cuyos versos adquieren una novedosa dimensión plástica, que con sentido metapoético, la poesía –como teoría artística- reflexiona, dilata su propia substancia discursiva, el sujeto poético ironiza y parodia, su proyecto estético se acerca por tanto al discurso iconoclasta de estas vanguardias para desacralizar la poesía y apropiarse de los códigos lingüísticos de la época. Oquendo se convierte así en un mago de la palabra en un intento de encontrar nuevos modos de contextualizar el discurso poético.

“Estudiar a Carlos Oquendo de Amat, es también estudiar al libro, que durante más de cinco mil años ha sido el instrumento que ha permitido esta transmisión de experiencia y conocimiento entre pueblos y culturas diferentes, desde la copia a mano de los amanuenses hasta la invención de la imprenta, los  materiales escriptóreos (el papiro, la arcilla, la seda, el papel, etc.) o la formación de magníficas bibliotecas (las legendarias de Alejandría y Pérgamo) hasta llegar a la difusión electrónica con la imposición de una nueva estética. 5 metros de poemas se asocia a un libro-objeto, a un libro-acordeón con componentes cinematográficos: páginas desplegables horizontalmente, que se extienden como una película”. (Vásquez, Ibidem)

Como sucede casi siempre, con la ingratitud en la cultura, después que uno ha dejado este mundo, el interés por su obra y su correspondiente valoración recién se construye, y en la mayoría de casos no somos los paisanos, familiares sino personas extranjeras, quizás hasta extrañas al autor, quienes inician este proceso de revaloración. Por ello, recordamos un verso del poeta Cee Nooteboom que estuvo en el Tercer Festival Internacional de poesía en Lima que se preguntaba ¿Qué duerme en la tumba de un poeta? Para respondernos que quizás duerma la eternidad que en vida el poeta, no vio, o lo que es aún mejor quizás duerma la verdadera vida, aquella de la entrevisión, de la más pura sensibilidad, del más puro enfoque de las transparencias y de los afectos Oquendo de Amat es un ejemplo de voluntad, de estoicismo por la creación y la apuesta a la vida permanente, para mostrarnos mundos donde los sueños y los deseos también  son formas de felicidad y posibilidad.

Además de su vanguardismo autónomo, su crítica y parodia al capitalismo que en su tiempo se extendía y se instalaba en las urbes. En esta oportunidad también recordamos su férreo compromiso político que jamás claudicó y que lo llevó por otros cauces a luchar por las otras formas de transformar este mundo desigual y ajeno, con la pasión y el anhelo que sólo un hombre de talante y de fuste podía hacerlo. Esa otra faceta también es un ejemplo para la juventud de ahora anda sin norte y con un espíritu desapasionado.

En este año la Tercera Feria Internacional del Libro realizado en Puno estuvo dedicado al Autor de “Cinco metros de poemas” donde hubo conversatorios, lecturas, rescates, valoraciones. También se ha teatralizado su vida y obra gracias a Elard Serruto, y en lo que falta del año la Casa de la Literatura montará muestras itinerantes en varias ciudades del Perú del poeta puneño único e irrepetible. Finalmente, diremos que el poeta Oquendo sigue siendo el propietario de la luz andina, a quien hay que recurrir para que nos alquile las mañanas altiplánicas, donde se fragmenta en estrellas el sol diamantino y cósmico que nos ilumina.

FUENTE: https://es.scribd.com/document/391997625/REVISTA-PUNO-CULTURA-Y-DESARROLLO-N%C2%BA-4-Octubre-2018

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