Wáshington Delgado: Celebración poética

Wáshington Delgado: Celebración poética

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Coloquio en homenaje al poeta se inicia hoy en la Casa de la Literatura Peruana, desde las 4 de la tarde.

(Por Carlos Sotomayor) Un libro, un poema. Mi primer encuentro con Wáshington Delgado se produjo a través de su poesía. Era yo un joven estudiante universitario cuando encontré en una pequeña feria del libro viejo –levantada en el frontis del Museo de la Nación– un ejemplar usado de Un mundo dividido. Era un libro de pequeño formato, editado por el entonces INC (Instituto Nacional de Cultura), que recogía lo que hasta ese momento era su obra poética reunida.

Camino a casa, en el interior de un bus, un poema se reveló cual epifanía. Lo leí una segunda vez, deleitándome con el sonido de las palabras desplegadas en el papel. “Cubro mis ojos/ con sombras/ de agua, de miedo./ Con recuerdos, con sueños,/con noches, con silencios,/ con nada./ Quiebro mi carne,/ mis huesos,/ hablo en voz alta,/ me duermo,/ camino bajo el cielo,/ crezco,/ cojo ríos, estrellas,/ me quemo,/ para no ver el sitio/ vacío de tu cuerpo”.

Mi segundo encuentro con Wáshington Delgado se produjo en un salón de clases. Culminados mis estudios en Ciencias de la Comunicación, en la Universidad San Martín de Porres, me había matriculado en la Maestría de Literatura Peruana e Hispanoamericana, en la Universidad Federico Villarreal. Despistado como era, y sigo siéndolo, no ubicaba el salón donde me tocaba mi primera clase y los minutos transcurrían inexorables. Esta tarde. Cuando al fin di con el aula, la clase llevaba ya varios minutos de haber empezado. Por suerte, el profesor me diviso por la ventana y con un gesto amable me conminó a ingresar. Lo hice sigiloso y apenado por la tardanza. Ya en el interior advertí que el profesor no era otro que Wáshington Delgado, quien disertaba sobre Las brujas de Salem, obra teatral de Arthur Miller. Explicaba las referencias a lo que sucedía en Estados Unidos con la persecución de comunistas emprendida por un senador republicano. Hubo un silencio. No recordaba el nombre y buscó con la mirada el apoyo de los mayores de la clase. Yo, sin duda, era uno de los dos más jóvenes. Silencio. “McCarthy”, dije tímidamente. “Joseph McCarthy, ese mismo. Gracias”, me dijo, con una sonrisa cordial. Creo que en ese momento me gané su simpatía.

Wáshington Delgado no sólo era un poeta estupendo. Era un excelente maestro, un tipo cultísimo que hacía de sus clases experiencias enriquecedoras. Clases que luego continuaban, de manera informal, en la cafetería de la universidad. Allí, sus clases se volvían interminables, en medio de las volutas de humo de sus inseparables cigarrillos. Lo recuerdo así, con sus lentes gruesos, con su saco a cuadros, como en la fotografía que una tarde le tomé mientras charlábamos sobre Emilio Adolfo Westphalen.

Leí a Ramón del Valle Inclán, y los disfruté, gracias a él. No sólo por la estupenda clase que hizo de este dramaturgo español sino porque, además, quizás para cerciorarse que lo leyera, dado mi poquísimo interés por la literatura española de principios del siglo XX, me prestó un par de sus obras, una mañana en que nos citó en su casa de Miraflores. Gracias a él conocí la poesía de su amado Pedro Salinas. Así de generoso era. Recuerdo que una vez, en su casa, le comenté que estaba trabajando en un artículo sobre la literatura fantástica en el Perú y le pedí consejos. “Quien te puede ayudar mejor en eso –me dijo–, es Carlos Garayar. Conversa con él”. Cuando le pedí que me facilitara su número telefónico lo vi tomar su agenda, primero, para luego marcar un número en su viejo aparato telefónico. “Aló, Carlos. Tengo un joven amigo, Carlos Sotomayor. Le he dicho que tú puedes ayudarlo con un artículo que está escribiendo. Te va a llamar”. Al cabo de unos minutos me extendió un papel con el número de Garayar. Y así conocí personalmente al ensayista y escritor Carlos Garayar. Gracias a Wáshington.

Hoy empieza el Coloquio que le rendirá homenaje, a propósito de los 60 años de la publicación de su poemario Formas de la ausencia. El evento se llevará a cabo en la Casa de la Literatura Peruana (Jr. Ancash 207, Centro Histórico) hoy y mañana, desde las 4:00 pm. Se realizarán conversatorios y ponencias en las que participarán escritores y críticos como Carlos López Degregori, Camilo Fernández Cozman, Hildebrando Pérez, José Güich, Rosella Di Paolo, Victor Vich, Enrique Sánchez Hernani, entre otros. El ingreso es libre.

Será, para mí, un nuevo encuentro con Wáshington Delgado, esta vez a través de la palabra de aquellos que aprecian y celebran su obra poética, aquella que nos sigue deslumbrando como la primera vez que descubrimos el poder de sus versos.

Fuente: https://carlosmsotomayor.lamula.pe/2015/07/15/washington-delgado-celebracion-poetica/carlossotomayor/   PUBLICADO: 2015-07-15

PUBLICADO: 2015-07-15