En Perú, prácticamente, el único representante del simbolismo es José María Eguren, que ostenta una poesía plagada de color y sutileza. La literatura simbolista posee intenciones metafísicas, impregnada de misterio y misticismo.
Nota del editor: Mesa redonda en la Feria Internacional del Libro 2015 (Lima).

El simbolismo fue uno de los movimientos artísticos y literarios más importantes de finales del siglo XIX. Apareció en Francia y en Bélgica, como reacción al naturalismo, ya que sus características se rigieron por la fantasía. Para los simbolistas, el mundo era un misterio por descifrar.
El movimiento tiene sus orígenes en la colección de poemas modernos “Las flores del mal” (1857), libro emblema de Charles Baudelaire. La estética del simbolismo fue desarrollada por Stéphane Mallarmé y Paul Verlaine en la década de 1870. El simbolismo influenciaba en sus artistas, y les invitaba a ejercer un idealismo hasta cierto modo romántico. Ellos buscaban reivindicar el ser humano frente al sistema.
El simbolismo se inició con Verlaine, Mallarmé y Arthur Rimbaud. Y su más importante característica es su acercamiento a la música y a la pintura. Verlaine afirmó que su poesía era del matiz y no del color. En Perú, prácticamente, el único representante del simbolismo es José María Eguren, que ostenta una poesía plagada de color y sutileza. La literatura simbolista posee intenciones metafísicas, impregnada de misterio y misticismo.
Posteriormente aparece un movimiento artístico y literario llamado surrealismo, también surgido en Francia a partir del dadaísmo, alrededor del año 1920, y en torno a la personalidad de su precursor, el poeta André Breton.
Si bien el surrealismo se relacionó con el vanguardismo, y su corriente literaria provino de escritores franceses, también empezó a cultivarse en el Perú a través de poetas como César Vallejo y César Moro, quienes junto Emilio Adolfo Westphalen se convirtieron en los máximos representantes de esta corriente caracterizada por su absoluta subjetividad.
Precisamente en la FIL de Lima se realizó una mesa redonda en honor a estas dos corrientes y a sus más cercanos representantes. El evento se llamó “Simbolismo y surrealismo en el Perú y en Francia: Eguren-Mallarmé-Moro-Bretón”.
Intervinieron el francés Daniel Lefort, quien es un especialista de la poesía peruana y acaba de finalizar su proyecto de reunir en un libro la obra poética completa de César Moro. Y el poeta, catedrático, traductor, crítico y presidente de la Academia Peruana de la Lengua, Ricardo Silva Santisteban.
Daniel Lefort: El simbolismo se dio en Francia de 1860 a 1890, y en Perú a partir del año 1900 hasta 1930. Posteriormente, el surrealismo surgió en suelo peruano desde 1920 hasta 1940. Tenemos la suerte de tener cuatro figuras que conforman un cuadro de oro; Stéphane Mallarmé y José María Eguren en el simbolismo; Cesar Moro y André Breton en el surrealismo. De ahí que existe un paralelo horizontal entre Mallarmé y Breton, y entre Eguren y Moro. La idea se trata de aislar la intención de ruptura que fue impuesta por la vanguardia, que, a su vez, trató de opacar la continuidad. Los notables valores del simbolismo y surrealismo son suficientes para establecer sus continuidades. Lefort aseveró que en el caso de Breton, este respondió en una entrevista en 1952: “El surrealismo fue muy duro con el simbolismo, además, históricamente era inevitable que el surrealismo esté en contra del simbolismo”. Hay que recordar que Moro, con apenas 16 años, empezó a participar en las tertulias dominicales en casa de Eguren, eso fue una especie de crisol para la poesía peruana. Podemos deducir que Moro descubrió su vocación de artista luego de esas tertulias. “Cuando lo conocí, vivía en Barranco, en una casa de campo sencilla y cómoda, él recibía a los intelectuales cada domingo por la tarde”, decía Moro. El poeta no hizo otra cosa que hacer una reverencia a la figura de Eguren.
José María Eguren en 1911 le pone como título a su primer poemario “Simbólica”; y al último poemario, “Poesías”; el mismo nombre “Poesías” que publicó Mallarmé. Y ello no fue precisamente una coincidencia, ya que existió una fuerte influencia de Eguren con Mallarmé. En 1928 Moro se incorporó al surrealismo francés de Breton, aunque posteriormente, en 1944 se distanció de Breton y del movimiento, por las diferencias que ambos tenían con respecto a la homosexualidad. Lefort concluyó con una frase: “La perfección está en la nada”.
Ricardo Silva Santisteban: “Es difícil hablar sobre el simbolismo porque el único poeta simbolista que he encontrado en mi investigación es José María Eguren”. El manifiesto simbolista fue escrito por los descendientes de los poetas Mallarmé y Breton, entre otros. El académico refirió que en la pintura existió también una corriente que se llamó simbolista; “aunque nos hemos acostumbrado a llamar simbolistas a Mallarmé y a Rimbaud”, advirtió. Si bien el simbolismo llegó a América, este fue a través de pequeñas caricaturas. “Todos sabemos que Eguren, además de poeta simbolista, también fue poeta romántico, y casi siempre nos cuenta una historia, o un romance muy al estilo alemán (…) Él fue un simbolista sui géneris porque supongo que tampoco lo tenía muy claro (…) En esa época en la literatura francesa el simbolismo representó la Modernidad, hasta que apareció la Vanguardia en plena época de guerras”.
Silva Santisteban concluyó diciendo que cuando César Moro viajó a París, publicó algunos poemas, aunque él era más conocido como artista plástico, a través de sus pinturas y grabados.
FUENTE: articulo y foto del articulo http://diario16.pe/noticia/61574-simbolismo-surrealismo-peru-francia-eguren-mallarme-moro-breton
Foto primera plana: http://miroirsauxallouettes.skyrock.com/3093907169-LE-THEME-DU-MIROIR-DANS-LE-SYMBOLISME-FRANCAIS.html